A la tarde lloré sin saber por qué, no sin tenerlo.
Ahora no puedo. Estoy cansada, agoviada.
Se siente bien sin enojo, por lo menos un rato.
Es feo el enojo, no me gusta. Y no puedo separarlo del odio, que me gusta menos todavía.
Se siente raro sin enojo.
Se siente raro tan en el medio.
Allá y acá. Por ver, pero sin ver.
Todo por pasar. Anciedad y ganas de hundirme antes.
Me gustaría llorar, pero me da igual no hacerlo.
La paranoia a la locura, o quizá el deseo.
Nada concreto. Me molesta lo concreto, pero lo abstracto creo que más.
Pero hoy no.
El tiempo. Uno lo desea, desea poseerlo siempre, para atrás, para adelante, retenerlo y soltarlo cuando quiera.
Ahora me gusta no tenerlo. Eso sé me enojaría.
lunes, 15 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario